Imagen Regional 8


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Texto del catálogo de la muestra Imagen Regional, abierta en el Museo de Arte del Banco de la República en Bogota, de octubre 29 de 2015 a febrero 1 de 2016.

 

Una mirada desde adentro del paisaje

El auto reconocerse como Nación es una de las tareas más complejas que asumen los países cuando logran su independencia o su autonomía política. Definir quiénes somos, qué nos une y qué nos diferencia de los demás, es uno de los principios que permite determinar una identidad y, por ende, unos rasgos culturales comunes. Empero, es más complejo aún reconocer la diferencia en la unidad. Desde la constitución política de 1991, Colombia se reconoce como un país de gran diversidad étnica y cultural[i]: un país de regiones, desde las afinidades culturales y los orígenes antropológicos que son el Hispano-Americano, el Amerindio y el Afroamericano. El mapa cultural del país tiene 8 grandes regiones que son: la Región Caribe, la Región Andina-oriental (altiplano cundiboyacense y santanderes), la Región Noroccidente-central (Antioquia y viejo Caldas), El Tolima Grande, la Región Sur Occidente (Valle, Cauca y Nariño), la Región Pacifica, la Región de la Orinoquía y la Región de la Amazonía[ii]. Colombia se divide, también, en 6 regiones naturales, desde lo geográfico en 44 subregiones que conforman, a su vez, otras regiones y desde lo político en 33 departamentos, que también conforman unas regiones político-administrativas. El concepto de región, entonces, se nos hace difuso y diverso; en su acepción básica una región es: una porción de territorio determinada por caracteres étnicos o circunstancias especiales de clima, producción, topografía, administración, gobierno, cultura, etc.[iii] Si estamos hablando de arte, que es lo que nos convoca, las definiciones de región son tan abstractas como arbitrarias.

El Banco de la República, a través de su Área Cultural, realiza el programa Imagen Regional, que es el ciclo de exposiciones que circula y hace visibles los procesos de creación artística en las diferentes regiones de Colombia[iv]. Dividido en 8 regiones, definidas también de manera autónoma por la institución, asigna a cada una de estas un curador para realizar la pesquisa y selección de artistas y define una ciudad sede por cada región donde se hará la exposición; para la versión de Imagen Regional 8, los curadores seleccionados y las ciudades sedes de las exposiciones fueron: Cristo Hoyos (Montería), María Isabel Rueda (Santa Marta), Santiago Vélez (Ibagué), Rafael Ortiz (Medellín), Jim Fannkugen (Cali), Mercedes Angola (Pasto), Gabriela Numpaque (Bucaramanga), y Andrés Gaitán (Tunja). Cada uno de estos profesionales tuvo a su cargo la selección final de los proyectos, que en esta versión contó con una participación numerosa, con 824 propuestas recibidas, de las que se seleccionaron 176 para configurar las 8 exposiciones regionales simultáneas que se abrieron al público de noviembre de 2014 a febrero de 2015. Este grupo de curadores también seleccionó los artistas que conforman esta muestra que se inaugura en el Museo de Arte del Banco de la República en Bogotá y que, posteriormente, hará itinerancia por las principales áreas culturales del Banco de la República en el 2016.

El arte en Colombia se ha debatido permanentemente entre el centro y las regiones, es de todos conocido que el “mundo del arte” colombiano se limita a Bogotá: el circuito principal de galerías, museos y espacios de exhibición se concentran en la capital del país, con unas contadas excepciones en las regiones, especialmente en ciudades como Medellín, Cali y más recientemente en Bucaramanga y Cartagena. El resto del país, aparece como desolado para el espectador desprevenido de las artes, pues rara vez se visibilizan los procesos, exposiciones o eventos artísticos de importancia que se hacen por fuera de la capital o las otras ciudades principales; entonces los procesos en las regiones, más que inexistentes, son más bien invisibles, afectan ese entorno inmediato y pocas veces logran trascender esas fronteras regionales. Como curador, he trabajado toda mi vida desde la región, generando procesos y fomentando la creación de los artistas por fuera del circuito principal. Conozco de primera mano mucha de la actividad artística que se hace al interior de las regiones y esta se mantiene en permanente ebullición; el panorama es amplio, diverso y, hoy en día, gracias a las tecnologías de la información y la comunicación, cualquier punto es el centro y podemos hacer un seguimiento más en detalle a lo que pasa por fuera de la capital. En consecuencia, varios son los cambios que han fomentado la creación al interior de las regiones y han permitido un fortalecimiento del llamado “ecosistema de las artes visuales”. Según Guy Bellavance[v], el Ecosistema de las artes visuales, está conformado por diversos sistemas de los cuales podemos identificar cinco, que son indispensables en todo medio artístico relevante, son ellos: La enseñanza de las artes, el fomento del Estado, las colecciones, el mercado del arte y los artistas. Estos sistemas son autónomos y no siempre operan en relación con los otros, pero deben coexistir para generar un ecosistema sostenible para las artes visuales. En Colombia, este ecosistema se ha venido fortaleciendo en las regiones de unos años para acá; por ejemplo la enseñanza de las artes, está presente a través de todos los niveles del sistema educativo, desde primaria hasta estudios de posgrado. Hoy en día las escuelas de arte se mantienen principalmente en los centros urbanos importantes, pero programas como los Laboratorios de Investigación Creación del Ministerio de Cultura, tienen presencia en casi todos los departamentos del país y, en muchos de ellos, por fuera de las capitales. Así mismo, otro de los factores que ha incidido de manera positiva en las regiones es el Fomento del Estado, aquí están todos los organismos oficiales que trabajan por y para el fomento del arte y la creación; como el Ministerio de Cultura que, a través de su Política de Artes Visuales, le dio más autonomía a las regiones al fortalecer el programa de Salones Regionales y propiciar que los procesos curatoriales de investigación se hagan directamente desde las regiones y no desde el centro, como se hacia anteriormente. Igualmente, Imagen Regional también ha coadyuvado a este fortalecimiento, como también lo hacen los programas de becas y estímulos que se otorgan a los artistas a nivel departamental. En cuanto a las Colecciones tanto públicas como privadas, estas juegan un papel importante y están representadas principalmente por los museos, las bibliotecas y los centros culturales, que constituyen una de las principales herramientas de promoción de las artes visuales, pues cumplen una doble función: la colección de obras y la realización de exposiciones. Son estas instituciones quiénes mantienen una programación permanente por donde circulan los artistas de las regiones, trabajan en la formación y hacen difusión de sus trabajos a través de las exposiciones. Por otra parte, encontramos el Mercado del Arte, que es quizás el sistema más débil de todos en las regiones; la ausencia de galeristas profesionales, que ubiquen a los artistas en el mercado y los posicionen dentro de las colecciones privadas, es la asignatura pendiente que permitirá fortalecer las condiciones económicas de los artistas. Por último están los Artistas, que son los protagonistas de este ecosistema, son muchos y diferentes los hay emergentes, reconocidos, consagrados y maestros. Muchos de ellos se mantienen en las regiones y otros han emigrado hacia los centros, precisamente en la búsqueda de las condiciones ideales para poder desarrollar plenamente su carrera profesional.

 

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La muestra Imagen Regional 8, recoge la obra de 39 artistas procedentes de las diferentes regiones del país, dando un vistazo a la producción artística en Colombia.

La curaduría es un ejercicio de diversas miradas que aglutina artistas y obras, sin ánimo de definir o aseverar quiénes son los artistas o cuál es el arte que se hace o se debe hacer en las regiones. La muestra es el resultado de posiciones personales, que se cruzan o se distancian, que convergen o se dispersan, pero que, en definitiva, conforman parte del acervo del arte de nuestro país, más allá del centro. Los proyectos expuestos tocan diversos temas, pero al ubicarse la pesquisa curatorial en las regiones, las referencias al paisaje son inminentes, la alusión al territorio y las relaciones de este con sus habitantes, es uno de los tópicos más reiterados y el referente común, dentro del cual los artistas desarrollan su obra, abordando narraciones del contexto inmediato que refieren al paisaje natural, cultural, político-social o al paisaje construido, aquel donde el artista, de manera individual, configura una mezcla de los tres.

Alusiones a ese paisaje cultural las podemos observar en las fotografías aéreas de Gustavo Adolfo Martínez, que nos remiten a la vida y al trabajo en los hatos ganaderos de los Llanos Orientales, o en las imágenes de Laura María Melo, que nos hablan de la industria automotriz y la tradición “carrocera” de Duitama, Boyacá. Igualmente, las composiciones pictóricas y fotográficas realizadas por Ruth Stella Forero, hablan del deterioro patrimonial de los puentes históricos de Honda, conocida como la “Ciudad de los Puentes”, en el Departamento del Tolima. Por su parte, Mateo Pérez acude al paisaje, desde lo que él denomina como la Geografía de la mirada, analizando la forma en la que el hombre se aproxima al territorio, esa visión única y personal la plasma en una serie de fotografías sobre el Salto del Tequendama, en la Sabana de Bogotá.

Otros proyectos hacen esta referencia al paisaje a manera de bitácoras o diarios de viaje, como son los recorridos urbanos plasmados en dibujo de Omar Lebaza Guerrero, es la representación de un mundo imaginario personal, creado de elementos e interpretaciones visuales, que se alimentan del contexto y las reminiscencias de Popayán, su lugar de origen. Del mismo modo, Ricardo Muñoz Izquierdo presenta El ABC, un proyecto en proceso, que pretende cartografiar el país desde el dibujo, haciendo una aproximación estética a los contextos de cada región, en este caso se centra en Puerto Colombia, Atlántico, en el Caribe. Otro registro a la manera de los cuadernos decimonónicos de exploración científica lo hace Juan Carvajal Franklin, con su Toches & Co. Cuaderno I y II de la Kosmografía de Kvkvlandia: una especie de inventario natural sobre los tipos de aves que se pueden observar en la región de los santanderes.

Los proyectos que abordan el paisaje natural, nos invitan a la reflexión ambiental, esto lo vemos presente en el trabajo del Colectivo Lunamar y de Paula Andrea Yunda, ambos parten del dibujo para hablar sobre la preocupación por el deterioro de la naturaleza, del entorno local, pero con un pensamiento global. Asimismo, Graciela Viveros Arboleda, hace composiciones pictóricas con materiales no tradicionales que toma directamente del paisaje como tierras, minerales, extractos de plantas, etc. La obra, resultado de un laboratorio de Investigación- Creación, es testimonio de su vida en el corregimiento de Zacarías – Río Dagua, en Buenaventura (Valle del Cauca), donde la minería de oro ha dejado sus secuelas en el medio ambiente. El tema de la contaminación a causa de la explotación minera también es abordado por Tatiana Moreno Arciniegas, quien a través del performance, denuncia las políticas de apropiación y explotación mega-minera de multinacionales como la Anglo Gold Ashanti en la región de la Colosa (Tolima). De igual manera, Catalina Mora, aborda en su obra la incidencia de la industria minera del carbón en el paisaje de la Orinoquía colombiana. En tanto, la instalación de Lina María Quintero, que interviene el espacio de exhibición con bolsas azules de plástico titulada La Zona Azul, nos remite a problemáticas como la contaminación, el consumo, la producción masiva y la generación exagerada de desechos sólidos. Preocupación que comparte con Juan Alberto Durán, quien en una alusión crítica al consumismo nos presenta la instalación Cuernos de la abundancia, donde la riqueza de las cornucopias del escudo nacional son reemplazadas por materiales industriales de desecho, encontrados en la ciudad. Habría que mencionar, también, la obra de Edwin Monsalve, Naturaleza & Artificio, que aborda una problemática global, como es el tema de la tala indiscriminada de árboles. A partir de la reproducción facsímil de cortezas de madera, el artista nos muestra esas falsas naturalezas con las que tendremos que vivir si continúa el consumo irracional de los recursos naturales.

Ya sea desde la intervención o la reflexión sobre el cuidado de la naturaleza, el paisaje igualmente está mediado por el hombre, esa antropósfera define la situación política del lugar donde vivimos e interactuamos, configurando lo que podríamos denominar como un “paisaje político-social”. A este paisaje aluden propuestas como Estética del monumento contracolonial de Oscar Salazar Genoy y Reptilia de José Pérez Tello, ambos proyectos se ocupan de las teorías de modernidad / colonialidad, desde las nuevas perspectivas del pensamiento decolonial. Por su parte, Jairo Andrés Vergara, plasma desde la fotografía una idea de territorio, titulada Paisaje con soldados, este es un registro de la zona rural del municipio de San Luis al sur del Tolima, región que ha sido marcada, en algunos momentos, por la guerra, pero sobre todo, por el miedo. Las huellas del conflicto interno colombiano, que se han sentido de manera más fuerte en las regiones, han dejado su marca sobre la producción artística local como es el caso de la obra de Manuel Enrique Castro, quien narra, a través de una instalación, la historia real del asesinato de Éver Cordero: un campesino víctima de la violencia presente en el Departamento de Córdoba. De este departamento es originario también el Colectivo Aguafuerte, que en su obra Do Wabura Dai Bia Ozhirada, una frase en dialecto Embera Katío que traduce; “Adiós río que tanto bien nos hiciste”, recuerda una ceremonia de despedida al río Sinú, donde esta comunidad hace una singular protesta por la construcción de la represa Urrá y por una serie de actos violentos que atentaron contra ellos. En ese mismo orden de ideas, el proyecto Se fueron los Rodríguez, una intervención / instalación de María Teresa Solano, donde la artista con miles de placas radiográficas, elabora mariposas negras que instala en el espacio, en una clara metáfora de todos aquellos colombianos que han sido desplazados de su tierra y que como la mariposa negra andan errantes, pues nadie la quiere en su casa. La obra Confesión de “Chando” Yances, es una estructura en forma de espiral tejida exclusivamente en cepa de plátano, que se presenta como el resultado visual de la experiencia obtenida en conversaciones realizadas en talleres con mujeres desplazadas, víctimas de la violencia en el departamento de Córdoba. Así mismo, Fernando García Vásquez, realiza su proyecto de instalación en colaboración con desplazados que trabajan en el mercado de Barranquilla, con ellos construye calaveras elaboradas en papel maché que instala dentro de guacales de madera para las frutas, que también consigue en el mercado. Estos guacales representan fosas comunes y las calaveras de papel los muertos que yacen dentro de ellas, producto del conflicto armado. Por su parte William Bahós, en su obra pictórica de gran formato representa una lengua, la imagen surge de su interés por abordar el silencio como un acto impuesto, un acto violento propiciado por el Estado, como también por los grupos armados ilegales. Un acto violento no solo aplicado al cuerpo de algunos que se atrevieron a hablar, sino más violento aún el silencio por miedo aplicado a aquellos que pudiendo hablar y tal vez queriendo hablar no lo hacen por no correr la misma suerte de los anteriores.

Del mismo modo, el paisaje político-social se ve afectado también por problemáticas locales, situaciones específicas que afectan la vida de una ciudad o un grupo social, por ejemplo, Catalina Toro Giraldo referencia en su obra, de manera muy personal, la vida en la Medellín de los 80’s, sitiada por el narcotráfico. Carlos Alberto Bolaños, la marginación social y la pobreza de los vendedores ambulantes en Pasto. Susana Basto, el contrabando y venta de gasolina en la frontera colombo venezolana. María Cristina Ospina Sánchez, parte de la observación de los grafitis y las pintadas urbanas que se encuentran en los muros de la ciudad de Medellín. Daniel Felipe Escobar Velázquez, se apropia de los refranes de la sabiduría popular “paisa” de la región antioqueña. Mario Zabaleta, trabaja desde la pintura, modelos culturales que contradicen los estereotipos tradicionales del hombre del Caribe. Fredy Saúl Serrano, aborda un imaginario personal, que se alimentan del contexto y las reminiscencias de su Santander natal. Luz Adriana Vera, habla de la marcada influencia de la Iglesia Católica sobre los habitantes de Pamplona, en Norte de Santander. Daladier Ernesto Patiño Cuastumal, cuestiona en sí mismo la validez de los salones de arte regionales y el sistema estatal del fomento a las artes visuales.

Todos estos trabajos que refieren a problemas o situaciones locales, amplían el espectro de discusión de estas problemáticas a esferas más globales, subvirtiendo cada vez más el concepto de lo local en lo que Kevin Power define como Glocal: donde una cultura cotidiana que se encuentra en aumento, determinada por una combinación de signos y conceptos que se extraen tanto de lo local como de lo global (lo glocal), y el campo simbólico en el cual se forman las identidades culturales, se mezcla cada vez más con símbolos híbridos y globales[vi]. Lo local, entendido en este caso como lo regional, se pone cada vez más en cuestión. El interrogante ya lo planteaba Rafael Ortiz en el texto curatorial de la muestra preliminar de Imagen Regional 8 ¿Qué tan regionales somos cuando tenemos a nuestra disposición información global en línea?[vii]. Precisamente este cruce entre lo global y local, es lo que expresa el Colectivo Mandioca, en su obra donde interviene con tinta de café piezas de Casabe o “Pan de América”, a las que dibuja iconos de códigos QR (quick response code), confrontando lo artesanal y tradicional propio, en este caso el Casabe como parte de lo tradicional de muchas culturas propias de América, con símbolos de la tecnología contemporánea, que tienen un carácter global, homogenizador y hegemónico. Por su parte, Andrés Leonardo Caballero Piza, se remite en su trabajo plástico a los reinados de belleza, empleando la fotografía como medio de apropiación, subvirtiendo el significado de la imagen encontrada a través de un dibujo burlesco y caricaturesco que representa a las reinas del Miss Universo, que toma de las redes sociales y en sitios Webs especializados, imágenes que vienen desde Dinamarca hasta Filipinas, desde Venezuela hasta Tanzania, ubicando su trabajo en la llamada “Aldea global”.

El paisaje también es una construcción, así lo define más detalladamente Andrés Gaitán en el texto curatorial de las exposiciones preliminares de Imagen Regional 8, donde plantea que: El paisaje ha irrumpido como si reclamase algo que había perdido o algo que nosotros le habíamos arrebatado. La obra de estos artistas permite percibir cómo se construyen las nuevas maneras de ver el paisaje y entender las nuevas poéticas sobre él mismo[viii]. Evidentemente, algunos artistas presentes en Imagen Regional 8, no se limitan a la contemplación o recreación del paisaje, sino que derivan en la acción – intervención, tal es el caso de Paola Andrea Correa y su proyecto Celare Vultus V, que surge de una exploración de largo aliento llevada a cabo desde el año 2012, en la cual indaga el camuflaje del rostro como una forma de inserción en el territorio expandido del paisaje, su video-performance parte de un único gesto que es incorporarse, fundirse con la naturaleza en total quietud y silencio. Precisamente el titulo de la obra usa palabras del latín. Celare: ocultar, emular, esconder. Vultus: ahí está, ver, rostro. Por su parte Maribel Tuta, a través de la acción que ejerce sobre el papel, un elemento cotidiano presente en el entorno, quiere impregnar el paisaje y los objetos contenidos en él, a manera de huella o testimonio de la emociones vividas sobre ellos, con el fin de reconocer tales emociones y tomar conciencia de que los objetos que nos rodean y están presentes en el paisaje pueden dar un testimonio de lo que somos. A través de su proyecto Amor..fo, Lilian Rocío García, pretende abordar y reflexionar sobre el tema de la inclusión de las personas con discapacidad y discapacidad moderada. Una acción que desde el hecho artístico, ayude a sensibilizar y reflexionar sobre la manera como el paisaje personal del otro se desconstruye y construye a partir de las necesidades de las personas con discapacidad. Así mismo, Óskar Roberto Romo Ramírez, construye ese paisaje personal desde la fragmentación del plano pictórico, generando una relación compleja con el espacio arquitectónico (instalación pictórica) y la acción de intervenir el espacio In Situ, ampliando la experiencia artística a otro nivel, dejando su huella, su rastro personal sobre el entorno inmediato.

La muestra Imagen Regional 8, es un espacio que desde lo institucional ayuda a sostener el ecosistema de las artes visuales en las regiones y que visibiliza el trabajo de los artistas del país, es un espacio que los artistas valoran y respetan, que como muchos lo manifestaron, dignifica su trabajo y les abre oportunidades para trascender ese entorno regional. Es la ventana por la cual pueden mirar más allá del paisaje, es el inicio del camino, es una invitación a dar el primer paso en la búsqueda del reconocimiento nacional o internacional que todo artista anhela.

 

Javier Mejia

Curador Independiente

Santa Marta, julio de 2015.

Más información sobre la muestra en http://proyectos.banrepcultural.org/imagen-regional/es

 

Notas

[i] Constitución Política de Colombia. Articulo 7.- El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana, 1991.

[ii] Instituto Geográfico Agustín Codazzi. Mapas temáticos de Colombia, Regiones Culturales, 2012. Publicación digital en la pagina web del Instituto Geográfico Agustín Codazzi. <http://geoportal.igac.gov.co/mapas_de_colombia/IGAC/Tematicos2012/RegionesCulturales.pdf> Búsqueda realizada el 10 de julio de 2015.

[iii] RAE, Diccionario de la lengua española, 22.ª edición. 2012.

[iv] Imagen Regional, es programa de exposiciones que circula y hace visibles los procesos de creación artística en diferentes regiones de Colombia. Es también una plataforma de reflexión y diálogo sobre el trabajo artístico en las regiones, mediante las curadurías de las muestras, talleres y charlas en los que confluyen los creadores, los curadores y el público general. Imagen Regional 8. Publicación digital en la página Web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. <http://www.banrepcultural.org/imagen-regional>. Búsqueda realizada el 10 de julio de 2015.

[v] Bellavance, Guy. The Visual Arts in Canada: A Synthesis and Critical Analysis of Recent Research. Versión en ingles de: Le secteur des arts visuels au Canada: Synthèse et analyse critique de la documentation récente. Traduccion de Donald McGrath. Instituto Nacional de la Investigación Científica Centro – Urbanización Cultura y Sociedad de Montreal, Canadá 2011.

[vi] Power. Kevin. Descifrando la Glocalización. Huellas Revista de la Universidad Nacional de Cuyo. No. 3. Mendoza, Argentina. 2003. Pp. 66-69. <http://bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/172/powerHuellas3.pdf>. Búsqueda realizada el 10 de julio de 2015.

[vii] Ortiz, Rafael. “Imagen Regional 8 – Armenia, Manizales, Medellín y Pereira”. Publicación digital en la página Web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. <http://www.banrepcultural.org/imagen-regional/armenia-manizales-medellin-pereira>. Búsqueda realizada el 10 de julio de 2015.

[viii] Gaitán, Andrés. “Imagen Regional 8 – Bogota y Villavicencio”. Publicación digital en la página Web de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República. <http://www.banrepcultural.org/imagen-regional/bogota-villavicencio> Búsqueda realizada el 10 de julio de 2015.

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