Se nos olvida pensar que nacimos – Exposición de Rafael Gómezbarros en la Galería Sevil Dolmaci, Estambul



La más pobre manifestación del hambre es la violencia
Glauber Rocha

Estética del Hambre, Brasil, 1965

La obra de Rafael Gómezbarros, aborda la situación política de Colombia a finales del siglo XX, un país marcado por un conflicto interno que generó una de las guerras civiles no declaradas más largas de Latinoamérica, el artista como espectador pasivo de estos hechos recientes, va recopilando y documentando información que transforma en una serie de instalaciones e intervenciones que abordan la violencia en Colombia desde la poética del arte.

De la misma manera como el cineasta brasilero Glauber Rocha[1], se convierte en un testigo y narrador de los hechos de su tiempo en el Brasil revolucionario de los años 60’s, por medio de su producción cinematográfica, que son la base de sus manifiestos “La Estética del Hambre” (1965) y “La Estética del Sueño” (1971). Rafael Gómezbarros a través de su producción de instalaciones escultóricas va construyendo su “Estética de la Memoria” como una estrategia silente contra el olvido sistemático del estado y la sociedad colombiana frente a las victimas.  Sus obras se convierten en esos testigos de excepción que mantienen vigente la memoria como garantía de no repetición. La exposición de la Galería Sevil Dolmaci, reúne cuatro momentos de su obra, donde el artista intenta dar respuesta a profundas preguntas: ¿Olvidar al desaparecido?, ¿Confiar en el otro?, ¿Porque emigramos? Y finalmente ¿porque tengo tanta hambre?

En la muestra podemos ver la instalación  titulada “Somos Números” (Somos #) donde 10 piezas escultóricas hechas en fibra de vidrio con forma de huesos humanos de donde nacen unos pequeños arboles, nos recuerdan las llamadas “fosas comunes”, lugares de entierros clandestinos donde reposaban los cuerpos inertes de los secuestrados y desaparecidos, mas de 5.000 fosas de estas fueron halladas en Colombia en los últimos 12 años, producto de la violencia de la guerrilla, los paramilitares y las victimas de estado, el artista nos confronta y nos indaga sobre ¿cómo la sociedad es capaz de olvidar a los desaparecidos?, los pequeños arboles que brotan encima de las esculturas, son esa esperanza del recuerdo que florece para mantenerse indeleble en la memoria de sus seres queridos, en los últimos 12 años mas de 4300 cuerpos han sido identificados en estas fosas comunes y entregados a sus familiares[2].

Otra pregunta que plantea el artista, se nos presenta en la instalación “Somos humanos”, 20 piezas escultóricas en cerámica en forma de manos unidas que cuelgan del techo, a manera de columpios que invitan al espectador a sentarse ¿pero si resistirán?, la duda se mece en cada una de esas piezas de manos entrelazadas, la pregunta que nos hace es ¿podemos confiar en el otro? en un país que ha salido del conflicto por medio de un tratado de paz[3], la desconfianza de los lideres de cada una de las partes y de la población que se ha situado en alguna de las dos orillas es imborrable. “Somos Humanos” reitera esa condición humana de no ser perfectos, pero también esa condición que nos permite cambiar, que nos invita a la reconciliación y el perdón para poder dar una oportunidad a aquel que alguna vez fue nuestro enemigo.

La violencia del conflicto que se esparció por todo Colombia, generó el desplazamiento y el desarraigo de una buena parte de la población que se vio obliga a desplazarse y migrar a otros países, el éxodo de colombianos a finales del siglo XX, lleva al artista a plantear una de sus obras mas emblemáticas “Casa Tomada”, una intervención con piezas escultóricas en forma de hormiga, que se toman diferentes lugares alrededor del mundo, las hormigas como la metáfora del cuento de Cortázar del mismo nombre, se van tomando espacios y edificios para llamar la atención sobre la migración y el desarraigo. ¿Porque emigramos? Es la pregunta que se hace el artista, por que dejamos nuestro lugar de origen para enfrentarnos a otra cultura, otra lengua y otra forma de vida, la migración se ha convertido en unos de los problemas globales mas agudos en el mundo contemporáneo, de ahí que la serie “Casa tomada” haya podido mostrarse en mas de 10 países (Colombia, Republica Dominicana, Bélgica, Cuba, Austria, Reino Unido, Suecia, Corea del Sur, Turquía y Estados Unidos) donde interviene con piezas escultóricas en forma de hormigas, fachadas de edificios simbólicos y estructuras arquitectónicas, para hablar de la inmigración, el desplazamiento forzado y el desarraigo, en cada uno de estos lugares la migración esta presente con condiciones diferentes, pero siempre tienen en común un migrante que se desplaza con la idea de la búsqueda de un futuro mejor.

La exposición se complementa con otra instalación realizada con 7 esferas y 100 cucharas de aluminio, titulada “Yo como, tu comes, el come”, en esta ocasión el artista alude directamente al problema del hambre: ¿porque tengo tanta hambre?. En los albores del siglo XXI, el hambre lejos de estar erradicada se convierte en otra amenaza global, una de cada nueve personas padece hambre en el mundo. Las cifras de personas que padecen hambre en el mundo volvieron a aumentar por tercer año consecutivo, según El estado de la alimentación y la nutrición en el mundo 2019, también conocido como el informe SOFI que es publicado en conjunto por la Organización de las Naciones Unidas y el Programa Mundial de Alimentos (WFP)[4]. Latinoamérica y Colombia no son la excepción, el hambre se plantea como uno de los problemas más agudos y la convierten en un disparador importante de la violencia, a esto se suma la desigualdad social y la falta de oportunidades.

Rafael Gómezbarros, por medio de su obra también quiere preguntarle al público sobre todos estos temas que lo ocupan, invitándolo a crear sus propias respuestas, su propia  experiencia, cada serie ha sido pensada por el artista muy cautelosamente, invitándolos a construir esos procesos de memoria que combatan el olvido como estrategia, nos invita a que no se nos olvide pensar que nacimos y debemos conservar lo que mas importa: la vida propia.

JAVIER MEJIA

Curador Independiente

Agosto de 2019


[1] Glauber Rocha fue un importante director cinematográfico y critico brasileño que desarrolló perspectivas y análisis del contexto sociopolítico de su época, su cine contribuyó a la formación de un movimiento denominado “cinema novo”, el cual se distinguía por el constante reproche y reflexión acerca de los hechos sociológicos entre finales de los 50´s y 70´s, periodo en donde se daba un contexto importante para la cinematografía latinoamericana. Manuel Alejandro muños, Revista Cinéfagos. Recuperado de https://www.elcolombiano.com/blogs/cinefagos/glauber-rocha-y-el-cinema-novo/2429.

[2] El Espectador. Identificación de cuerpos de víctimas, uno de los mayores legados de Justicia y Paz. 3 May 2018 . Redacción Judicial. Recuperado de: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/identificacion-de-cuerpos-de-victimas-uno-de-los-mayores-legados-de-justicia-y-paz-articulo-753386

[3] El País. El Proceso de Paz en Colombia. En noviembre de 2016, Colombia y al guerrilla de las Farc firman un acuerdo de paz dando fin a 50 años de guerra. Recuperado de: https://elpais.com/tag/proceso_paz_colombia/a

[4] Informe sobre la seguridad alimentaria. Tomado de: https://historias.wfp.org/lograr-un-mundo-sin-hambre-sigue-siendo-un-reto-segun-reporte-sobre-seguridad-alimentaria-dcfa48a52d23

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